martes, 12 de febrero de 2008

Tenedor libre



El techo se extiende hasta una altura casi fuera del alcance del ojo humano regular. Las mesas arrinconadas y pegadas como ganado en verano con moscas al rededor , mientras en la cocina no se muge, más bien se tintinea y se gruñe.
El olor entre las mesas es neutro, salvo que alguno de los cercanos, muy cercanos vecinos vaya en busca de algún menjunje casi a punto de hervir, con jugos rojos y brillantes burbujas de aceite amarillento.
La iluminación es extrema, la decoración pedestre y la vajilla no da que hablar.
Pero lo que más llama mi atenciñon es la mesa de al lado. Pegada casi a nuestra mesa, a diez centímetros, hay una buena porción de madera con sus cuatro bienhechoras patas y los dos únicos -o eso creo- integrantes de una pareja. La vulgaridad de la mujer hace dificil diferenciarla de su acompañante masculino, sobre todo porque éste lleva el cabello largo. Confundido en un principio con una pícara broma, su lenguaje, de lo más agreste, es portado por una voz de conductor de camiones de mediana edad. Los sonidos que expulsa su desmaquillda pero no por eso limpia boca conforman todos juntos y unidos en coherente concordancia frases cortas tan inconexas pero continuadas que eliminan con certeza la posibilidad de un chascarrillo. Y es que el morfi que prepara el chabón que alimenta a esta servilleta de papel es elogiado no por el centro, sino por el costado de la cabidad bucal.
Viste de rojo, como no podía ser de otra forma con esa rubia y castigada cabellera, y está acompañada por otra cabellera igual que. absorto o espantado por el soliloquio de nuestra heroína, no emite sonido.
Estas cosas encontramos en el tenedor libre, pero no os asusteis que también hay gente de bien que defenderá las buenas costumbres y sobre todo la buena dicción y somos, entre todos, Pipi, Hernán, Oscar, Bruno, Mamá, Vir, Betina y quien les escribe, los cuales aparecen por primera vez en detallado relato, a excepción mía, que aparezco de alguna forma en todos ellos, y mi madre, que ocacionalmente nos visita.



Mar del plata, 28/01/08, 00:30 horas

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